El Ictiosaurio, el "Lagarto Pez", fue descrito por Julio Verne como "el más terrible de los antiguos monstruos de las profundidades". Sin embargo, el verdadero Ictiosaurio era muy diferente del monstruo de treinta metros de largo representado en "Viaje al centro de la Tierra". Estos pequeños reptiles de dos metros de largo y forma de torpedo se parecían bastante a los delfines. Movían la cola de un lado a otro como los peces, pero aún respiraban, controlaban su flotabilidad y parían crías vivas. El Ictiosaurio vivió desde finales del Triásico hasta principios del Jurásico en lo que hoy es Europa y Asia. Era común verlo tanto en hábitats costeros como en mar abierto, lo que le otorgaba un rango de movimiento extremadamente amplio. Era un carnívoro exitoso, alimentándose de reptiles acuáticos más pequeños y peces con sus mandíbulas puntiagudas y dientes cónicos afilados. Los fósiles de otros ictiosaurios muestran efectos de la enfermedad por descompresión, una afección que se produce cuando una criatura pasa de un entorno de alta presión a uno de baja presión con demasiada rapidez. Es probable que el Ictiosaurio, al igual que sus parientes, se sumergiera a grandes profundidades para cazar y sufriera la misma enfermedad si regresaba a la superficie demasiado rápido. Sus grandes ojos le permitían cazar peces con la vista, incluso en la penumbra de las grandes profundidades.