Kelenken, la "Deidad Alada", no es tan popular como para ser considerada una deidad, pero al menos no es un herbívoro extraño como Gastornis. Quizás su tamaño lo justifique: con dos metros y medio de altura, Kelenken era la mayor de las "aves del terror". Terror era, sin duda, la palabra adecuada para describir a cualquier animal con un pico feroz y ganchudo como este. Increíblemente ágil y veloz, Kelenken perseguía a su presa sin piedad. Tenía dos métodos de ataque: picotazos o zarandeándola. Los picotazos le destrozaban los huesos durante la persecución, inmovilizando su alimento y permitiéndole asestar el golpe final. Al zarandear a su presa, podía zarandearla vigorosamente hasta romperle el lomo, paralizándola. Viviendo en Sudamérica durante el Mioceno, su gran tamaño y su enorme pico de 28 centímetros lo convirtieron en el rey de las laderas donde vivía. Estas antiguas laderas conforman lo que hoy es la gigantesca Cordillera de los Andes. Kelenken recorría estas futuras montañas usando su espectacular pico como arma, probablemente persiguiendo veloces ungulados. Sin embargo, no era el único rey de las laderas; el mamífero carnívoro Patagosmilus también rondaba estas tierras, pero se desconoce cómo se superponían sus nichos.