Megaloceros, también llamado alce irlandés, tiene posiblemente el nombre más acertado de cualquier animal prehistórico. Significa "Gran Cuerno", y poseía unas enormes astas de 3,65 metros de longitud. Solo los machos poseían estas enormes astas, que se desprendían y regeneraban en cada época de apareamiento. Probablemente las usaban para impresionar a las hembras, pues ¿quién podría resistirse a un tocado tan atractivo? Además de su notable cornamenta, ¡este imponente ejemplar medía dos metros de altura hasta los hombros! Megaloceros es también uno de los pocos animales representados en pinturas rupestres prehistóricas, por lo que podemos ver su aspecto en vida. La obra muestra a Megaloceros con una gran joroba de colores vivos en los hombros y rayas oscuras que recorren su elegante cuerpo. Este ciervo cornudo vivió en Europa y Asia durante el Pleistoceno en bosques abiertos y praderas. Fue cazado por leones, hienas y lobos cavernarios (¡madre mía!). Evidentemente, dado que existen pinturas rupestres de Megaloceros, también se encontraba con frecuencia con los primeros humanos. Existen muchas teorías sobre la extinción del Megaloceros, incluyendo la caza excesiva por parte de los humanos; otras teorías argumentan que su alimentación perdió calidad con el tiempo, lo que significa que no pudieron obtener suficientes nutrientes para vivir. Sorprendentemente, sus parientes modernos más cercanos no son los alces, como cabría esperar, sino los gamos.