Megalodón (nombre completo: Otodus megalodon) significa "Diente Grande", un apodo apropiado para el que podría ser el tiburón más grande que jamás haya existido. Esta unidad alcanzó un promedio de 15 metros de longitud. Sus afilados dientes eran tan grandes como la mano de un humano, alcanzando una longitud diagonal promedio de 18 centímetros. Dado que los esqueletos de los tiburones están compuestos principalmente de cartílago, los únicos fósiles que los paleontólogos tienen del Megalodón son dientes, vértebras y coprolitos. Esto dificulta reconstruir su aspecto en vida, pero podemos suponer que parecía un enorme tiburón peregrino o un tiburón blanco corpulento. El Megalodón merodeaba por los océanos del Neógeno en aguas subtropicales y templadas. De jóvenes, permanecía en ambientes costeros poco profundos, pero de adultos prefería aguas más profundas de la costa. Su presa preferida eran cetáceos más pequeños, y se han descubierto varios huesos de ballena con cortes masivos de dientes de Megalodón. Compitieron por presas con ballenas depredadoras como Livyatan, lo cual fue uno de los factores que llevaron a su extinción. Aunque los populares documentales de la Semana del Tiburón afirman que esta especie gigante podría aún existir, es imposible que haya sobrevivido. No estaba preparada para alimentarse de las ballenas más grandes que evolucionaron, no pudo competir con las orcas ni soportar el clima más frío.