Sarcosuchus, el "cocodrilo de carne", deja en ridículo al cocodrilo de agua salada moderno. Con una increíble longitud de doce metros, Sarcosuchus fue uno de los cocodrilos más grandes que jamás haya existido. Alcanzó este inmenso tamaño gracias a su rápido crecimiento, pasando menos tiempo como un pequeño y vulnerable alevín. Tenía una sonrisa dentada, con 132 dientes por animal, y sin duda poseía un sistema ofensivo perverso. Para defenderse, el lomo de Sarcosuchus estaba completamente cubierto de osteodermos. Esto lo mantenía protegido mientras flotaba en la superficie del agua en busca de alimento. Si su presa terrestre hubiera decidido contraatacar contra estas enormes fauces de muerte segura, los osteodermos sin duda la habrían desviado. Viviendo en el paraíso tropical de agua dulce del Cretácico que hoy es el desierto del Sahara, Sarcosuchus tenía un verdadero bufé preparado ante sí. Entre las especies más comunes con las que coexistía se encontraban los iguanodóntidos y las especies de celacanto, que habrían figurado a menudo en su menú. Sin embargo, se ha sugerido que el Sarcosuchus no podía rodar hasta la muerte como los crocodilianos modernos, por lo que su alimentación sigue siendo un misterio. Sin embargo, es seguro afirmar que, independientemente de cómo comiera esta criatura, nadie querría encontrarse cara a cara con ella.