El Smilodon, el "Diente de Cuchillo", es comúnmente conocido como el tigre dientes de sable, a pesar de su lejana relación con los tigres. Era un felino muy robusto, y la especie más grande (Smilodon populator) alcanzaba la friolera de cuatrocientos kilogramos. Medía unos 120 centímetros de altura, comparable a la de un tigre. Sus icónicos caninos medían 28 centímetros de largo y eran relativamente frágiles; no podían usarse para abatir presas, sino para asestar el mordisco mortal en la garganta. Esto, y el hecho de que sus poderosos cuerpos estuvieran diseñados para saltar, convertían al Smilodon en una máquina de matar altamente eficiente. Todas las especies de Smilodon vivieron en el Pleistoceno, abarcando un territorio que se extendía desde América del Norte hasta América del Sur. Probablemente cazaban en manadas, trabajando juntos para abatir grandes mamíferos en entornos forestales y arbustivos. Su habilidad para saltar significa que pudieron haber sido depredadores de emboscada como muchos grandes felinos modernos. Sin embargo, a pesar de ser un depredador superior, el Smilodon se enfrentó a diversas amenazas. Los voraces leones cavernarios y los lobos gigantes competían con el Smilodon por los mismos recursos, y los enfrentamientos eran inevitables. También fueron víctimas de los infames pozos de alquitrán, como los de La Brea, California.