Los celacantos, las "espinas huecas", son peces poco comúnes que han vagado por los océanos durante cientos de millones de años desde el período Devónico. Con una longitud de dos metros, el celacanto se compara en tamaño a otros peces que vivieron durante su larga existencia. En los más de cuatrocientos millones de años desde el período Devónico, los celacantos han cambiado poco su forma. Durante cien años, la ciencia creyó que estaban extinto antes de su redescubrimiento. Tras su redescubrimiento en 1938, el celacanto se consolidó como un fósil viviente. Al vivir a lo largo de las costas africanas y en aguas indonesias, sus necesidades de alimento y temperatura lo restringen a estas áreas. Se alimentan en cuevas y grietas submarinas durante la noche, pero durante el día, descansan y ahorran energía vital para la hora de comer. La existencia de los celacantos está amenazada por la pesca de arrastre en aguas profundas, a pesar de la falta de valor comercial del pez (aparte de los museos y coleccionistas privados). Solo dos especies de celacanto existen hoy en día, ambas amenazadas, lo que las convierte en unos de los animales más amenazados de la Tierra. Muchos gobiernos de todo el mundo destinan dinero a la conservación de la población de celacantos, de la que se estima que no quedan más que unos pocos cientos; sin este importante esfuerzo, el animal que afrontó más de cuatrocientos millones de años podría pasar al pasado con la extinción.