Cassigyrinus, el "Renacuajo Grueso", fue el adolescente rebelde de la transición a tierra de vida. Esta criatura de dos metros de largo fue uno de los primeros tetrápodos, o animales con cuatro patas. ¡Puede que no te hallas dado cuenta, debido a sus pequeñas extremidades! Los miembros de Crassigyrinus probablemente eran vestigios porque se habría readaptado a un estilo de vida completamente acuático. Esto lo dejaría con un perfil fino, parecido al de una anguila que era perfecto para merodear por las aguas del Carbonífero temprano, a las cuales llamaba hogar. Siguiendo la tendencia juvenil de las proporciones desgarbadas, su cráneo y mandíbulas eran gigantes a fin de acomodar sus masivos ojos y dos hileras de dientes. Estas adaptaciones hicieron del Crassigyrinus un depredador efectivo. Su cuerpo aerodinámico le ayudó a moverse con rapidez a través del agua, mientras que su pesada cabeza desgarraba a las presas de su elección: pequeños vertebrados, como peces. Este pequeñajo nadó en los pantanos y lagos de lo que hoy es Escocia. Sus ojos grandes estaban perfectamente adaptados para mirar a través del agua turbia en la que vivía, y puede que también les hayan provisto de visión nocturna para cuando se haya escapado del toque de queda e intentado colarse a algún carrete en un pub. Otros visitantes de los pantanos escoceces incluídos al Crassigyrinus fueron los pequeños peces que deleitaba, antracosaurios como el Proterogyrinus, temnospóndilos terrestres y un surtido de artrópodos.